Malvinas, Irán, petróleo y guerra

enero 16, 2012

 Por  Eduardo Anguita

15–01–2011 / A poco de cumplirse 30 años de la guerra de Malvinas hay una escalada sobre el tema que requiere no perder de vista el momento de extrema tensión que vive el mundo, en el cual la posibilidad de un ataque de Estados Unidos y Gran Bretaña contra Irán está al tope de la agenda.

Estrechoormuz

En ese contexto, conviene no perder de vista la justeza del reclamo argentino de recuperar las Malvinas, pero también es preciso tomar dimensión de que la intransigencia británica es parte de una estrategia para reposicionarse como un actor clave en territorios de vieja posesión colonial, especialmente en aquellos donde el petróleo es clave.

La decisión del primer ministro David Cameron de visitar Arabia Saudita este fin de semana para fortalecer sus vínculos con el rey Abdullah está inscripta en la decisión de tomar un rol protagónico en la eventual escalada bélica norteamericana contra Irán.

Arabia Saudita está separada de Irán por el Golfo Pérsico y es el otro gigante petrolero. Los saudíes viven en un régimen feudal a la medida de las multinacionales occidentales y cuentan con fuerzas armadas completamente equipadas por Estados Unidos y Gran Bretaña.

Irán, en cambio, desde 1979 tiene un gobierno musulmán que emergió de la revolución que destronó a Mohammed Reza Pahlevi, un dictador puesto por Estados Unidos y Gran Bretaña al fin de la Segunda Guerra Mundial y que en 1953 destronó a Mohammed Mosaddeq, un primer ministro que había osado nacionalizar el petróleo iraní.

Desde hace más de 4 décadas, británicos y norteamericanos están obsesionados con recapturar el poder en Irán.

La casi segura decisión de promover un embargo petrolero por parte de la Comunidad Económica Europea antes de que termine enero puede recalentar aún más la zona.

La prédica de los medios europeos contra ciertas costumbres de inmigrantes musulmanas (particularmente el chador y la burka, un tul con el que las mujeres se cubren parcial o totalmente el rostro) no es ajena al clima de racismo y fascismo que hoy viven los europeos.

En el contexto de la crisis económica, el triunfo de la derecha española no sorprendió a nadie, del mismo modo que no sorprende que ante las próximas elecciones en Francia las preferencias de una sociedad de tradición democrática tengan a Nicolas Sarkozy y a Marine Le Pen como los mejor posicionados.

A un año del inicio de la llamada primavera árabe queda claro que la región petrolera más rica del planeta no está todo lo disciplinada que las multinacionales petroleras y los bancos desean.

Con la excusa del avance del islam, el eje Washington-Londres quiere dar un zarpazo sobre Irán.

Así como la invasión a Irak a principios de 2003 fue recibida con grandes movilizaciones de rechazo, esta vez en el Viejo Continente no parecen tener capacidad de multiplicación quienes quieren bregar por la paz, la democracia y la recuperación de los derechos avasallados por los banqueros.

En tal sentido, no resulta casual que Standard & Poor’s haya comunicado este viernes la baja de la calificación de 9 países europeos dejando a sus gobiernos en una posición más vulnerable, pues cualquier renegociación de deudas les significará condiciones más ventajosas para los banqueros.

Esta medida ayuda a generar más miedo e incertidumbre al tiempo que la maquinaria bélica toma posiciones.

Remember Patagonia

En su exhaustiva investigación sobre los crímenes de la Patagonia Rebelde, el historiador Osvaldo Bayer se pregunta cuáles son las diferencias entre la primera expedición encabezada en 1920 por el coronel Héctor Benigno Varela, que terminó con una mediación entre los dirigentes sindicales y la Sociedad Rural de Santa Cruz, y la segunda expedición, un año después, en la que Varelapor su orden” fusiló a 1.500 peones.

Entre las múltiples causas que llevaron a esa matanza, Bayer destaca una que, por estas horas, merece subrayarse. Gobernaba el país el radical Hipólito Yrigoyen y el conflicto con los peones de la esquila de ovejas se había agravado por la caída del precio internacional de la lana después de la Primera Guerra Mundial.

Inglaterra no era sólo el comprador excluyente de las lanas sino que buena parte de las estancias santacruceñas eran británicas.

A raíz de la queja de los estancieros ingleses, el embajador en Buenos Aires visitó a Yrigoyen y le planteó que si no daba un castigo ejemplar ante los desbordes anarquistas, la escuadra inglesa estacionada en las Islas Malvinas se desplazaría hasta el continente y actuaría enérgicamente para defender los intereses de los súbditos de la Reina.

Desde ya, Bayer, en los 4 tomos dedicados al tema, abunda en muchísimos más factores que intentan explicar el asesinato masivo de trabajadores.

Sin embargo, este dato no es menor, sobre todo si se tiene en cuenta que a principios de 1919, cuando se produjo el conflicto en los talleres Vasena, donde había capitales ingleses, Yrigoyen había recibido juntos a Pedro Vasena y al embajador británico. Unos días después, la feroz represión dejó 700 muertos.

Las Islas Malvinas, como enclave colonial, funcionaba como una pieza más del complejo de intereses que tenía a la Argentina como una colonia de trato especial, sin virrey ni lord a cargo, pero con una casta de argentinos asociados a sus intereses que sabían que la “razón de Estado” era, en última instancia la razón de la Corona.

Yrigoyen, aunque en muchas cosas mostró que no era un mascarón de los intereses ingleses, también actuó defendiendo la “razón de Estado”.

Su liderazgo no alcanzaba –ni se planteaba– un modelo diferente al de venderle las materias primas a Gran Bretaña y comprarle los productos industrializados. Ni siquiera al de ponerles freno a los privilegios de los bancos y las compañías inglesas.

El endurecimiento del gobierno del conservador David Cameron sobre no dialogar con la Argentina la soberanía de las Islas Malvinas se da exactamente a 90 años de los fusilamientos de la Patagonia.

Por supuesto, en un contexto completamente diferente y en el que Gran Bretaña ya no tiene fuertes intereses en la Argentina y eso hace imposible pensar en cualquier intromisión británica.

Es más, es impensable que algún sector empresarial o político de la Argentina, de modo abierto o encubierto, salga a alinearse con Cameron.

Sin embargo, el clima político mundial es tan áspero que no se puede jugar con fuego.

Hoy como ayer, los diplomáticos y los mandatarios de los países con intereses supranacionales (imperialistas) actúan para defender a las compañías de sus países.

Y como es tan alto el grado de transnacionalización de las grandes empresas, no hay que perder de vista que el poderío de las empresas agroalimentarias, las petroleras y los bancos, entre otros tantos, está completamente imbricado con las decisiones de los jefes de Estado y líderes políticos de unos pocos países muy poderosos, entre los que está Gran Bretaña, principal socio de Estados Unidos en el complejo tecnológico militar mundial.

Irán

Al tope del peligro internacional, para la prensa hegemonizada por los intereses financieros, está el gobierno del presidente Mahmud Ahmadinejad.

La tensión que se vive por la andanada de presiones políticas y financieras más el ataque terrorista que cobró la vida de un físico iraní puede llegar a convertirse en una guerra de consecuencias impredecibles.

Las autoridades iraníes advirtieron que si “el Gran Satán” (Estados Unidos) y “los pequeños satanes” (los países europeos) concretan un embargo petrolero, ellos responderán con el cierre del Estrecho de Ormuz, ubicado en el Mar de Omán y por donde transita no menos del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo.

Estados Unidos advirtió que la V Flota, que vigila la zona, actuará para evitar una medida de esa naturaleza. Ahmadinejad trata de lograr apoyos en los pocos países que lo respaldan, como Venezuela, Cuba, Nicaragua y Ecuador.

Barack Obama, en cumplimiento de “las razones de Estado”, envió al secretario del Tesoro norteamericano, Timoty Geithner, a Pekín para intentar suavizar el rechazo de China a la escalada norteamericana.

Cabe aclarar que este país, segunda potencia económica del mundo, es el principal comprador del petróleo iraní y principal tenedor externo de títulos del Tesoro de Estados Unidos.

Esta semana, en Bruselas, los países de la Comunidad Europea discutirán la posición ante el embargo promovido por Estados Unidos.

Desde ya, son las principales compañías petroleras las que promueven esta medida porque no pueden soportar que Irán no cumpla con los mandatos del gran capital financiero.

Y esas compañías, según lo señala el título de tapa de la edición del jueves pasado del diario de negocios británico Financial Times, “ya empiezan a cortar vínculos con Irán”.

El diario aclara que las refinerías compran menos crudo pero que “continúan cumpliendo con los contratos” porque de lo contrario les caerían sanciones financieras a esas empresas.

En caso de un embargo, las refinerías europeas pueden declarar medidas de fuerzasin que les puedan caer penalidades.

Lo interesante, para entender la lógica del poder, es que el embargo es “para que Irán cese con el sospechado programa de armas nucleares”.

El término sospechado tiene un interés superior, ya que las empresas petroleras impulsan una medida con un argumento que no tiene nada que ver con el petróleo y que, además, está en categoría de “sospecha”.

El Financial Times se suma al pedido del Departamento del Tesoro de que las empresas no comercien con el Banco Central de Iránque opera las multimillonarias transacciones petroleras iraníes– porque “sería” quien financia el supuesto programa de armas nucleares.

Las consecuencias de esta medida sería que los buques tanque se verían abarrotados y luego quién sabe qué harían los iraníes con el crudo que sale de los pozos.

Quienes están junto a este pedido del Tesoro norteamericano son los directivos de Goldman Sachs, el gigante de las finanzas beneficiado por el Tesoro norteamericano en 2008 y que ahora tiene a varios de sus ¿ex? directivos en lugares claves de Europa (primeros ministros de Grecia e Italia, Lucas Papademos y Mario Monti, y presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi).

Esta semana, con la firma de David Greely, jefe del área de análisis petrolero, los clientes de Goldman Sachs recibieron una carta que dice, entre otras cosas:

Las refinerías empezaron a cortar vínculos con Irán anticipándose al embargo de Estados Unidos y la Unión Europea”.

En el gigante financiero francés Société Générale, uno de los especialistas en el tema del petróleo iraní es Michael Wittner, un norteamericano que atiende en la filial de Nueva York y ¿antes? se desempeñaba como agente de la CIA.

Diplomacia

La Argentina tiene que digerir una situación compleja y no alcanza con el extendido sentimiento pro Malvinas que perdura en la sociedad.

El primero es que aquella aventura bélica encabezada por el dictador Leopoldo Galtieri requiere, a esta altura, una investigación más exhaustiva sobre las pistas que lleven a entender cómo los británicos y norteamericanos provocaron e indujeron a los militares a meterse en la boca del lobo.

Es un misterio aún si hay petróleo en el archipiélago, pero es probable que los ingleses tengan información al respecto.

En la actualidad, con el petróleo argentino en manos de multinacionales sin ninguna participación del Estado, pensar en la soberanía también es pensar en cómo se recupera más capacidad de decisión en la exploración y explotación por parte del Estado.

El segundo punto es que, respecto de Irán, no es fácil para la Argentina quedar cerca de Irán.

No sólo por la investigación judicial que llevó a la casi certeza de la participación de funcionarios del gobierno iraní en el atentado de la sede de la Amia en 1994.

También cabe preguntarse si el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner está dispuesto a que el reclamo de Malvinas quede asociado a un eventual ataque de las potencias occidentales a Irán que, por supuesto, si sucede, será presentado como una medida de defensa para evitar el impresionante avance del armamento nuclear iraní.

Es evidente que las grandes multinacionales –y no pocos empresarios que apoyan al Gobierno– van a presionar para cerrar filas con las grandes potencias en esta escalada que, ojalá, no termine en un recrudecimiento de la guerra.

Porque, mientras los ojos de los observadores miran el Estrecho de Ormuz, Siria está al rojo vivo, en Egipto avanzan los Hermanos Musulmanes, en Irak las mayorías chiítas desbordan al gobierno títere dejado por Estados Unidos y Palestina está lejos de encontrar una solución a su eterno reclamo de ser reconocido como un Estado independiente.

Fuente: Miradas al Sur

Palestina, un estado “sin judíos ni gays”

septiembre 23, 2011

Palestina Judenrein

Mahmoud_Abbas23–09–2011 / La petición de reconocimiento de Palestina como Estado ante la ONU que presenta la coalición de la OLP y la terrorista Hamas está siendo rechazada por los países con democracias avanzadas, como los occidentales, pero apoyada siempre contracorriente de la civilización por el gobierno Zapatero.

Para esas democracias mientras el posible Estado no reconozca la existencia de Israel no debe aceptarse la demanda de Mahmud Abbás en nombre de la Autoridad Nacional Palestina (OLP-ANP), y de sus ahora aliados, la mafia económica y religiosa de clérigos asesinos de Hamas, que domina Gaza.

Últimamente la OLP-ANP aparecía como una organización más moderada que Hamas, pero su representante ante la ONU, Maen Areikat, advirtió ya que la futura Palestina estará libre “de judíos y de gays”.

Hamas, mientras, mantiene el juramento fundacional de hacer desaparecer Israel y exterminar a los judíos. Los gays y esos infieles humanistas occidentales que lo apoyan tampoco se salvarán.

Palestina, pues, territorio “Judenrein”, libre de judíos, aplicando la siniestra sharia cruelmente homofóbica, mientras Israel le da nacionalidad y derechos ciudadanos a 1,4 millones de palestinos de sus 7,6 millones de habitantes.

La OLP, que renunció a su terrorismo inicial, está perdiendo su laicismo de los tiempos socialistas influida por Hamas.

Quizás vuelve a sus orígenes. Yasser Arafat (1929-2004), el líder supremo de la OLP, era sobrino y pupilo del gran muftí de Jerusalén, Amin al-Husayni (1885-1974), aliado árabe de Hitler en la caza de judíos: fundó las brigadas musulmanas de la 13 División de Montaña SS Handschar, de las Waffen SS.

No parece haber, pues, una voluntad palestina de paz con Israel según los Acuerdos de Oslo. Y reconocer un Estado “Judenrein”, como fue el nazi, es aplaudir a Hitler.

Y el zapaterismo, nuevamente alejado de occidente, apoya la demanda de la OLP-Hamas.

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Posible futuro:

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Qué está pasando con las instituciones judías en la Argentina ?

abril 22, 2011

HACIA DONDE VAN LOS ARGENTINOS JUDIOS? 

15-04-2011 / Los argentinos de origen judío somos alrededor de 280.000. Su presencia pública y en diferentes profesiones y actividades económicas y culturales supera largamente a lo exiguo de su población.

Su actuación política en diferentes franjas ideológicas es significativa. Esto quedó exteriorizado en el informe original de la Conadep: sobre un total de 8956 desaparecidos denunciados hasta 1985, los argentinos de origen judío eran 1117, o sea el 12,47%.

A dicho informe se lo denominó “NUNCA MáS”, que según recuerda el periodista Guillermo Lipis en su libro “Zikarón-Memoria. Judíos y militares bajo el terror del Plan Cóndor” fue propuesto por el rabino Marshall Meyer en memoria del grito de los combatientes del levantamiento del gueto de Varsovia.

En el país se produjo en 1992 el atentado a la Embajada de Israel; y en 1994 a la AMIA, la mutual judía encargada de la asistencia social, la bolsa de trabajo y los cementerios.

La investigación de ambos atentados estuvo poblada de ocultamientos y hechos oscuros. En realidad llamar investigación a lo realizado para el esclarecimiento del  atentado a la embajada es una licencia del lenguaje, al punto que ni la propia afectada actuó como querellante.

En el caso de la AMIA, el atentado que produjo 85 muertos, como en un teatro del absurdo fue procesado el juez que lo “investigó” y todos los imputados dejados en libertad.

Pocas veces se debe haber dado, incluso a nivel mundial, que el juez le pagara a un imputado para que acuse a otros y dicha circunstancia fuera filmada por el pagador.

Luego, semejante investigación, fue retomada por el fiscal Nisman, que es capaz de describir con lujo de detalles la ciudad donde se planeó el atentado, a 20.000 kilómetros de distancia, pero inhábil para encontrar un solo cómplice local.

Incluso todas las investigaciones periodísticas descreen de la existencia de la famosa Traffic.

Todo está inducido para seguir la pista iraní y descartar la pista siria que acerca  la posibilidad de encontrar el hilo de la complicidad local.

La dirigencia argentina de origen judío que dirigía la DAIA entonces, presidida por Rubén Beraja, fue acusada de complicidad con el encubrimiento.

La relación de Beraja con el menemismo a través de los redescuentos del Banco Central hacia el Banco Mayo que presidía, quedó como un estigma, y la sombra de ser partícipe de la manipulación de la investigación.

Si bien es incorrecto e injusto generalizar sobre la dirigencia argentina de origen judío que dirigen instituciones judías, es significativo lo transcripto por el periodista Diego Melamed en su libro “Los judíos y el menemismo”.

Ahí puede leerse:

“¿Te das cuenta de por qué me robé la plata  de los muertos de la AMIA? Tengo una sangre fría que me asombra….”

El joven dirigente terminaba de negociar arduamente una seria cuestión judicial. Al colgar el teléfono me miró fijo y lanzó esa frase que nunca olvidaré.

“Sería una bomba periodística sin necesidad de ninguna presunta Traffic, si se revelara hoy la identidad del entonces “joven dirigente“.

Reafirmando la mediocridad que atraviesa a buena parte de la dirigencia judía desde hace mucho tiempo, el periodista Guillermo Lipis pone en boca del actual canciller Héctor Timerman:

“Recuerdo que Graiver, antes que lo secuestraran me dijo:

“Nadie que es inteligente quiere ser presidente de la DAIA”


 
CONFUSIONES

La forma de denominar y autodenominarse constituye una permanente fuente de confusión entre los integrantes de la comunidad que obviamente se extiende al resto de la sociedad.

Muchas veces, hebreos, israelitas, israelí, judíos se usan como sinónimos. Según Wikipedia

“Los hebreos fueron un antiguo pueblo semita del Próximo Oriente y ancestros de los israelitas y los judíos”.

Hoy israelí es el ciudadano del Estado de Israel. Israelita es sinónimo de judío.

Y hebreo según Wikipedia

se utiliza ocasionalmente para designar a los judíos que utilizan el idioma hebreo. En algunos idiomas modernos, entre ellos el griego, italiano, rumano y muchas lenguas eslavas, el nombre de “hebreos” sobrevive como sinónimo de judíos.”

Judío es para los religiosos todo aquél que haya nacido de una madre judía. En una concepción laica es todo aquel que se considera parte de una historia, una cultura y una tradición.

Por lo tanto siendo la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) teóricamente la representación política de los argentinos de origen judío y la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) encargada de la asistencia social, la denominación resulta imprecisa o en el mejor de los casos  proveniente de otras épocas, se presta a confusión.

Para que las cosas queden claras deberían denominarse: DAJA (Delegación de Asociaciones Judías Argentinas) y AMJA ( Asociación Mutual Judía Argentina)

Pero no es un mero cambio de nombre lo que se necesita, sino fundamentalmente de contenido.

No puede seguir siendo la DAIA una especie de extensión de la embajada de Israel a la derecha de la misma. Una seguidora incondicional, defensora acrítica del Estado de Israel. 

Resulta lógico que a un judío no le resulte indiferente, ni mucho menos, la suerte del Estado de Israel. Pero  la DAIA no puede ni debe ser una prolongación de la embajada.

Actúa en forma similar a como lo hacían los partidos comunistas, defensores incondicionales de la política exterior de la Unión Soviética.

No está de más recordar la desubicación de dichos partidos con relación a la política de sus respectivos países donde desarrollaban su accionar.

Sucede entonces algo similar con las instituciones judías. Así por ejemplo, el 2 de julio del 2010, ante la presencia en el país del Presidente sirio, sacó la siguiente declaración:

“La DAIA repudia categóricamente la presencia en el país del presidente de la República árabe Siria, Bashar Al Assad en el marco de su visita oficial por Latinoamérica, incluyendo además a Cuba, Venezuela y Brasil.

Bashar Al Assad preside una dictadura en el Medio Oriente, en el que no se respetan los Derechos Humanos, las minorías son perseguidas y los opositores políticos son encarcelados y asesinados.

La DAIA, representación política de la comunidad judía argentina, condena el virulento antisemitismo y antiisraelismo que el presidente Assad encarna, y llama a otros organismos, partidos políticos y asociaciones a expresarse en este mismo sentido condenatorio. (Firman: Aldo Donzis, presidente; Dr. Fabián Galante, Secretario).

La Embajada se mantuvo en silencio.

Inútil será buscar una declaración condenatoria de la misma institución sobre la política de los asentamientos de colonos israelíes en  territorio palestino.

Mucho menos posicionamientos críticos sobre la invasión al Líbano, sino por el contrario, su total convalidación. Una buena oportunidad hubiera sido la presencia en el país del Canciller israelí Avigdor Lieberman en el año 2009.

Un hombre que con sus características formara parte del gobierno argentino, sería calificado de fascista. Se podría dar cientos de ejemplos similares.

Como representación de los argentinos de origen judío podrían reclamar por la posición de Israel alineada con Gran Bretaña sobre los derechos argentinos sobre las Malvinas.

O tal vez sobre el desconocimiento del genocidio armenio o el apoyar junto a EE.UU y dos países inexistentes como Palau y las Islas Marshall la continuación del bloqueo a Cuba.

No parece la representación de los argentinos de origen judío sino una institución que invocando ese nombre mira los intereses de los argentinos judíos desde las perspectivas y preocupaciones israelíes.


DISTINTAS VARAS DE LA DAIA

La DAIA es celosa custodia de la memoria de la shoa. Lo cual es muy importante y además necesario. Pero tiene parámetros diferentes.

El Ministro de Economía Amado Boudou tuvo afirmaciones desafortunadas sobre dos periodistas, Candelaria de la Sota de Clarín y Martín Kannenguiser, de La Nación, mientras cubrían la Asamblea del Fondo Monetario; les dijo que si no querían “ser cómplices” de ambos diarios debían “renunciar y no trabajar más en esas empresas”.

Fue entonces que comparó a los enviados especiales con “los empleados que limpiaban las cámaras de gas durante el nazismo”.

El titular de la DAIA dijo que el ministro había banalizado el Holocausto y esperaba que se rectificase.

Igual actitud adoptó con el periodista Mariano Grondona cuando se pronunció de la siguiente manera:

“La DAIA, representación política de la comunidad judía argentina, rechaza los términos empleados por el periodista Mariano Grondona para referirse a las juventudes políticas que acompañaron el sepelio del ex presidente Néstor Kirchner. En esa ocasión, el periodista Grondona comparó, en su programa del canal 26, a dichas agrupaciones con las juventudes hitlerianas, banalizando y disminuyendo la gravedad del rol jugado por estos grupos nazis.”

Hasta ahí hay coherencia.

Pero la DAIA omitió que en el programa Hora Clave del periodista criticado correctamente, fue el escritor Marcos Aguinis, del riñón del establishment argentino y judío, en su condición de invitado, quien reflexionó que los chicos que se levantaron para saludar a la presidenta en un acto realizado en la Casa Rosada, le recordaba al nazismo. Sobre esto sólo silencio.

Otra vez parece acertada la afirmación que entre bueyes no hay cornadas. Igualmente la DAIA y su presidente, generalmente verborrágicos, entraron en un cono de silencio cuando el diario Página 12 reveló cables de Wikileaks.

Bajo la firma de Raúl Kollman se puede leer:

“Los cables emitidos por la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires y filtrados por Wikileaks a Página/12, revelan que Washington presionó a lo largo de varios años para que no se siguiera adelante con la investigación contra Carlos Menem, el ex juez Juan José Galeano, el comisario Jorge “Fino” Palacios y otros funcionarios por haber frenado y desviado la investigación del atentado a la AMIA. Los oficiales (norteamericanos) de nuestra Oficina Legal le han recomendado al fiscal Alberto Nisman que se concentre en los que perpetraron el atentado y no en quienes desviaron la investigación”, se sostiene en un cable del 22 de marzo de 2008.

“La Oficina Legal era, en realidad, un eufemismo, ya que se trataba de la cobertura usada por los hombres del FBI, que eran quienes verdaderamente presionaban para proteger a los que encabezaron la investigación inicial –Menem, Galeano, Palacios–, tradicionalmente afines a las posturas de Estados Unidos. Esto podría ser usado por Irán para cuestionar la credibilidad e imparcialidad de la investigación“, señala en el cable el por entonces embajador de Estados Unidos Earl Anthony Wayne, a quien no parecía preocuparle que la pesquisa por el desvío de la investigación del atentado había sido ordenada por el propio Tribunal Oral que juzgó el caso AMIA.

Poco tiempo después, el pedido de procesamientos que emitió Nisman fue convalidado por el juez Ariel Lijo y luego confirmado por la Cámara Federal

Washington ha usado la causa AMIA como una punta de lanza contra el régimen de Teherán, pese a que éste nunca fue acusado con anterioridad de atentados masivos contra civiles fuera del Medio Oriente.

Sí hay imputaciones por asesinato de figuras opositoras en Alemania o Francia, pero no de la colocación de artefactos explosivos o coches bomba. Las únicas dos acusaciones de ese tenor son las de Buenos Aires: la de la Embajada de Israel y la de la AMIA.

En un cable emitido 5 días más tarde –también filtrado por Wikileaks y dado a conocer por el diario El País de Madrid–, Wayne dice que van a tratar de averiguar qué otra información desclasificó Nisman de la SIDE y cómo frenar cualquier intento de uso de la nueva investigación por parte de Irán.

También destaca las opiniones de dos informantes de la embajada: un importante dirigente de la comunidad judía y un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina.

El dirigente de Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado contra la AMIA, Sergio Burstein, remarcó la dudosa objetividad de la fuente comunitaria citada en los cables de Wayne: Alfredo Neuburger, cuya identidad fue dada a conocer por lo publicado por El País.

Al dar a conocer el cable de la embajada, el diario español tachó el nombre de Neuburger en numerosas oportunidades, pero en el punto 8, cometen el error de no hacerlo, con lo que quedó claro que la fuente de Estados Unidos es el funcionario de la DAIA, quien figura nombrado aunque con tachadura en varios tramos del cable del 27 de mayo.”


EL AVANCE RELIGIOSO

Desde hace aproximadamente dos décadas uno de los sectores religiosos ortodoxos que más ha crecido y aumentado considerablemente su influencia son los Lubavitch.

Entre las diferentes causas que explican este crecimiento puede mencionarse que  actúan como un partido político, tienen militancia evangelizadora, realizan una importante acción social para los sectores de la colectividad de menores recursos y es un lugar muy apto para la concreción de negocios de sus adherentes poderosísimos que pueblan sus huestes.

El periodista Alejandro Soifer ha escrito un esclarecedor libro llamado “Los Lubavitch en la Argentina” donde puede leerse:

“El Holocausto fue parte de los sufrimientos de parto del Mesias de lo cual el Talmud habla… (Cuando llegue el Mesías) resucitarían los muertos y se aseguraría a los hombres la máxima felicidad física y espiritual, con todos los enfermos sanando y la anulación de la muerte…; será una época en que los mandamientos de la Torá se observarán no por inercia, pereza o compulsión. La única ocupación de la totalidad del mundo será conocer a Di-s…”

Comenta Alejandro Soifer:

“… aún hoy  los podemos verlos caminar por las calles de Buenos Aires bajo inclementes 40 grados  de sensación térmica, como si estuvieran viviendo en ciudades de Europa oriental con temperatura bajo cero, y respetando en negro de luto por la pérdida del Segundo Templo de Jerusalén en el año 70 d.C.

Jabad Lubavitch siempre supo relacionarse con los ricos y poderososesto explica buena parte del financiamiento más generoso que consiguen los Lubavitch en donaciones: el acceso a un círculo de donantes de un nivel adquisitivo muy elevado


LA AMIA TOMADA POR LOS RELIGIOSOS

La AMIA ha cumplido tradicionalmente una importante tarea social. Hace unos años, en el 2008, los religiosos ortodoxos en alianza con una agrupación dirigida por el mediático y derechista rabino Sergio Bergman se hicieron cargo de la obra social.

El rabino progresista Daniel Goldman sostuvo en una carta recordando aquellas circunstancias:

“En el año 2008, una larga tradición pluralista fue desbarrancada de la conducción de la AMIA, una de las instituciones emblemáticas de la comunidad judía argentina… La ortodoxia religiosa primero, y luego el acuerdo entre ésta y un sector que, desde el punto de vista político no representaría típicamente al ala progresista de la colectividad, y que reunió a dirigentes de algunas organizaciones religiosas liberales y clubes, permitió a la primera hacerse del gobierno de la institución, marcando un lamentable momento en su historia”.

Con relación al rabino Bergman, una de las últimas ediciones del mensuario de centro izquierda Nueva Sión, tiene una certera tapa donde 3 figuras judías de carácter universal como Baruj Spinoza, Martín Buber y Maimónides se preguntan: ¿Que hemos hecho para merecernos a Bergman?  

El presidente de la AMIA a partir del 2008 fue  Guillermo Borger bajo la inspiración ideológica del rabino Samuel Levín quien se opuso al matrimonio igualitario y pidió sancionar al rabino Daniel Goldman quien se pronunció a favor.

Se estableció arbitrariamente quiénes son judíos “genuinos”, se desconocieron las conversiones realizadas por rabinos no ortodoxos y la ola fundamentalista llegó hasta los cementerios.

El domingo 10 de abril se eligieron autoridades y la primera minoría volvió a ser la de los religiosos. Segundo, muy cerca de la primera resultó una lista laica denominada Plural, apoyada por los sectores progresistas, que intentó un regreso a ciertos atisbos de racionalidad. La suerte de la elección se define en un colegio electoral.

Mario Goijman, ex titular de la Federación Argentina de Voleibol y ex presidente Hacoaj, presente durante el escrutinio escribió:

La fiesta se empezó a poner violenta, los jóvenes adolescentes se subieron al escenario, y ya la pantalla con los cómputos no se podía ver, y al locutor ya no lo podía oír. Las conversaciones que había tenido con algunos ortodoxos mayores, que querían polemizar, usando sofismas, como el de comparar a Videla, el Dictador, con el niñito nonato de 8 meses al que no se permitió enterrar en suelo Judío“.

(1) El uso cerrado de lo que ellos interpretan de la Torá, llevado a extremos para justificar oscurantismo y cerrazón. El fanatismo sin sentido común. Discusiones sin final, porque la lógica racional, usando el cerebro y el corazón, chocaba con una Torá a libro cerrado, que se me asemejaba cada vez más al Corán, o a los libros de Mao.

Sin posibilidad de discrepar. Todo era a todo o nada, dogma puro y cerrado, contra el sentimiento humano, y la educación que mamé, basada en el amor, el sentido de pertenencia voluntaria, el respeto por las ideas del otro.

Pero esto pasó antes; lo que me aterró fueron las legiones adolescentes, uniformadas de negro, siguiendo consignas que sin duda todavía no han podido racionalizar, saltando en una fiesta alocada, gritando sin dejar oír ni ver. Marcando un quiebre con los demás judíos, que no ven la luz, que ellos reciben de sus rebes…(rabinos)

No me molestaba que festejen, era normal, pero sí me hería la prepotencia, frente a los pseudo judíos diferentes. Una fiesta de democracia, y que debió marcar tolerancia y respeto por el otro, trastocado por niños que no pueden entender hacia dónde los lleva ese camino, en un futuro no muy lejano.”

El periodista Sergio Danishewsky, desde otra perspectiva, escribió en Clarín del 12 de abril bajo el título de “Festejos y lamentos”:

Ciertos estereotipos cobraban vigencia en la colectividad judía. Están los que miran al cielo y agradecen al que- cómo convencerlos de lo contrario- volvió a hacerles un guiño.

Y están los que se rasgan las vestiduras con sentido trágico, por lo hecho mal o por la incomprensión ajena. Exageraciones al margen, la victoria de la ortodoxia es la de un sector homogéneo, que llama las cosas por su nombre aún a riesgo de ser considerado retrógrado. Una administración austera y prolija y una afiliación masiva 3 años atrás fueron sus claves.

Y las grietas de las dos grandes listas laicas, claro. Las acusaciones de personalismo, ciertos apoyos indeseables, las dificultades para centrarse en las coincidencias y no en las diferencias. De un lado ensayan el festejo. Del otro, parece demasiado tarde para lágrimas”


INSTITUCIONES JUDIAS

Las instituciones de los argentinos de origen judío sufren un proceso de deterioro como otras que hacen al funcionamiento de los gobiernos nacionales y provinciales.

Una dirigencia sin rumbo y con ideas poco claras o que la realidad ha dejado fuera de época, le dan cierta identificación con el desconcierto que tiene la oposición a Cristina Kirchner en sus diferentes variantes.

Es imprescindible un cambio  en el contenido y en las formas. Las limitaciones del progresismo facilitó el acceso de los ortodoxos fundamentalistas. Un paralelo del período Ibarra-Telerman abriéndole el paso a Macri

Esto no significa desconocer la voluntad de trabajo y la generosidad de muchos dirigentes. Pero no es eso lo que aquí se cuestiona. Las instituciones de los argentinos de origen judío y sus dirigentes parecen impedidos de salir de los 90. La influencia de los sectores religiosos ortodoxos agrava la situación.

Mientras sigan retenidos en el siglo XX, y algunos en el XIX, el futuro parece una película ya vista. Un replay de este presente

(1) Se refiere a que hace pocos días falleció el bebe de 8 meses de gestación de la Jazanit (oficiante religiosa) de Lamroth Hakol (centro comunitario judío ubicado en la localidad de Florida, Provincia de Buenos Aires).

Cuando le fueron a dar judía sepultura, los encargados del cementerio de la AMIA que hoy gobiernan, le negaron el entierro.

Cual Torquemada en la Inquisición, hallaron en su árbol genealógico sangre “impura” de la abuela del pequeño fallecido y le negaron el entierro.

Esta chica, la madre, es oficiante religiosa de un templo “conservador” criada como judía, hija de una mujer que se convirtió y de un judío casado por templo. Ella está casada con un judío y tuvo que enterrar a su hijo en un cementerio privado.

 

Etnia: judía. Religión: judía. La confusión de llevar el mismo nombre

agosto 12, 2010

¿Quién es judío?

24 de julio de 2010

IsraeliflagEn 1950, tras la Guerra de la Independencia, el Parlamento israelí aprobó una de las leyes más importantes del estado de Israel, la Ley del Retorno, cuyo único artículo establecía que:

“Todo judío tiene derecho a inmigrar a Israel”.

Posteriormente, en 1952, la llamada Ley de Ciudadanía otorgaba a todos los olim jadashim la nacionalidad israelí, con todos sus beneficios, derechos y obligaciones.

La pregunta que se formula desde el título – ¿quién es judío? – está sumamente ligada al debate que existe en torno a la Ley del Retorno, y no deja indiferente ni satisfecho a nadie.

Históricamente el término “judío” no contemplaba distinción alguna entre la pertenencia nacional del individuo y su creencia religiosa, y se tenía por válida la definición de judío de la Halajá, según la cual judío es aquel que:

a) es hijo de madre judía o;
b) se convierte formalmente al judaísmo bajo la supervisación de un reconocido tribunal rabínico.

Pero en el siglo XVIII, con la llegada del iluminismo judío (la haskalá), muchos judíos decidieron salir del gueto buscando una mejor integración en el mundo secular y fuera del ámbito de las yeshivot.

La haskalá dio lugar al surgimiento de una nueva identidad judía, en que judíos se empezaron a ver a sí mismos como miembros de un mismo pueblo, pero separados de la tradición religiosa.

Esta corriente de pensamiento animó también a muchos judíos a abrazar la modernidad y dio lugar al surgimiento de los movimientos reformista y masortí (tradicionalista), que rechazan gran parte de las normas halájicas, considerándolas obsoletas e innecesariamente restrictivas.

Según la Ley del Retorno, todo judío tiene derecho a hacer alía, pero ¿quién es judío?

La corriente ortodoxa del judaísmo (oficial del estado de Israel) emplea criterios halájicos a la hora de definr quién es judío.

Pero la ortodoxia representa solamente a una pequeña parte de los judíos de la actualidad, que se estiman cerca de 14 millones.

Más del 70% de los judíos contemporáneos viven integrados en las sociedades modernas siguiendo los conceptos de la haskalá, siendo la ortodoxia una clara minoría.

Así pues, carece de sentido que una minoría establezca una normativa para la mayoría.

Desde su aprobación, la Ley del Retorno ha sufrido dos modificaciones importantes.

La 1º , en 1954, de carácter meramente técnico y la 2º y más importante, en 1970, que sirvió para extender el derecho al cónyuge de un inmigrante y a sus hijos y nietos, junto a sus respectivos cónyuges.

De esta manera se ofrecía la ciudadanía israelí a todas aquellas personas que fueron (o pudieron haber sido) perseguidas bajo las Leyes de Núremberg del III Reich:

“Los derechos de un judío según esta ley y los derechos del olé según la Ley de Ciudadanía (1952), así como los derechos del olé según cualquier otra legislación, serán otorgados también al hijo y al nieto de un judío, a la pareja de un judío, y a la pareja del hijo y nieto de un judío, exceptuando a quien era judío y cambió de religión por voluntad propia” (Ley del Retorno, artículo 4a, a).

A efectos de la Ley del Retorno, se reconoce la judeidad de un inmigrante hasta la 3º generación.

Tener o haber tenido un abuelo judío es suficiente para beneficiarse de la ley. No obstante, según el Registro de Población (a cargo del Ministerio del Interior), un olé jadash sólo puede inscribirse como judío si ha nacido de madre judía o si se ha convertido al judaísmo con alguna de las 3 corrientes comúnmente aceptadas: ortodoxos, tradicionalistas o reformistas.

En caso contrario, se deja el apartado del grupo étnico (leúm, en hebreo) en blanco y el olé jadash queda inscrito junto a los cerca de 300 mil “sin religión” que hay en el estado de Israel.

Es curioso que la legislación israelí acepte las conversiones no ortodoxas realizadas en el extranjero, pero en cambio se niegue a aceptar la definición de judío de dichas comunidades, que afirman que es judío aquel que tiene un padre judío (en el sentido genérico, es decir, un padre o una madre). Por no hablar de los seguidores del humanismo judío, que afirman que “es judío quien se siente judío”.

Entonces, ¿quién es judío? La respuesta varía dependiendo de a quién se le pregunte. Pero para poder dar una respuesta adecueda, 1º es necesario entender el concepto de separación entre pueblo y religión.

Es importante entender que el judaísmo es un caso singular en el que el nombre de la etnia es el mismo que el de la religión, por lo que ser judío no implica la práctica religiosa ni la creencia en ningún Dios.

Muchos judíos no se identifican con las leyendas bíblicas, pero en cambio se ven unidos en la lucha por la igualdad de su pueblo y se identifican con el sionismo y con el moderno estado de Israel.

Un estado que, siendo un referente para los judíos de todo el mundo, debería esforzarse un poco más e intentar representar a todas las formas de judaísmo por igual, sin conceder monopolios de ningún tipo ni beneficios exclusivos.

Del cómo Franco colaboró con el Holocausto

julio 15, 2010

REPORTAJE: EL REGALO DE FRANCO PARA HITLER
La lista de Franco para el Holocausto

FinathimmlerEl régimen franquista ordenó en 1941 a los gobernadores civiles elaborar una lista de los judíos que vivían en España. El censo, que incluía los nombres, datos laborales, ideológicos y personales de 6.000 judíos, fue, presumiblemente, entregado a Himmler. Los nazis lo manejaron en sus planes para la solución final.

Cuando la caída de Hitler era ya un hecho, las autoridades franquistas intentaron borrar todos los indicios de su colaboración en el Holocausto. EL PAÍS ha reconstruido esta historia y muestra el documento que prueba la orden antisemita de Franco.

JORGE M. REVERTE 20/06/2010


Al final de la II Guerra Mundial, el régimen de Franco intentó con relativo éxito confundir a la opinión pública mundial con la fábula de que había contribuido a la salvación de miles de judíos del afán exterminador nazi.

No solo era falso lo que la propaganda franquista pretendía demostrar. En la España del dictador hubo la tentación de contribuir a acabar con el “problema judío” en Europa.

El Archivo Judaico es una prueba de lo que los falangistas de Serrano Suñer pretendían hacer con los judíos españoles.

La directriz alerta de que los sefarditas pueden pasar desapercibidos por su “similitud” con el “temperamento” español.

José Finat, que también fue alcalde de Madrid, hizo amistad con Himmler cuando éste visitó España en 1940.

La paciente labor de un periodista judío, Jacobo Israel Garzón, ha conseguido que aflorara el único documento conocido sobre el asunto, conservado por obra de la casualidad en el Archivo Histórico Nacional, y proveniente del Gobierno Civil de Zaragoza.

Lo publicó en la revista Raíces. A partir de ese trabajo, EL PAÍS ha continuado la indagación y ha reconstruido la historia completa de la frustrada colaboración con el Holocausto. Quiénes fueron sus protagonistas y sus cómplices. Una historia que cambia la Historia.

El 13 de mayo de 1941, todos los gobernadores civiles españoles reciben una circular remitida el día 5 por la Dirección General de Seguridad. Se les ordena que envíen a la central informes individuales de “los israelitas nacionales y extranjeros afincados en esa provincia (…) indicando su filiación personal y político-social, medios de vida, actividades comerciales, situación actual, grado de peligrosidad, conceptuación policial”.

La orden la firma José Finat Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, el último día de su permanencia en el cargo, porque va a ser relevado por el coronel Galarza. De ese puesto va a saltar en pocos días al de embajador de la España de Franco en Berlín.

El conde es un personaje refinado y culto, y muy amigo de Ramón Serrano Suñer, el hombre fuerte del régimen [fue ministro de Interior y Asuntos Exteriores], que es quien le va dando los distintos cargos que ostenta. Ha prestado grandes servicios a Serrano y a Franco, como el de organizar a los policías que, en connivencia con el embajador Lequerica y la Gestapo, utilizando a un siniestro policía de apellido Urraca, consiguió traer a Companys y Zugazagoitia a España para sufrir una burla de juicio y ser fusilados.

José Finat hizo buenas migas con Himmler cuando este visitó España en octubre de 1940. Himmler pudo asistir a un espectáculo que le pareció cruel: una corrida de toros en Las Ventas. En esos días, ambos pusieron al día una vieja colaboración firmada por el general Severiano Martínez Anido en 1938. Gracias a ese acuerdo, la policía política alemana goza de status diplomático en España, y puede vigilar a sus anchas a los 30 mil alemanes que viven aquí.

Dentro de poco más de un mes, Finat va a ocupar su cargo de embajador en Berlín. Allí podrá entregar en persona a Himmler sus listas de judíos. Si España entra en la guerra, serán un buen regalo para los nazis. Antes va a tener tiempo suficiente para dar una paliza y emplumar por maricón a un cantante, Miguel de Molina. Le ayudará el falangista Sancho Dávila, primo del fundador del partido fascista.

El objetivo del Archivo Judaico no consiste en defender al régimen de la posible acción subversiva que puedan realizar los refugiados que pasan por España huyendo de la persecución nazi. Esos son conducidos directamente a Portugal para que se marchen a Estados Unidos, o internados en el campo de concentración de Miranda de Ebro hasta que se sepa qué hacer con ellos. De lo que se trata, sobre todo, es de tener controlados a los judíos españoles de origen sefardí:

“Las personas objeto de la medida que le encomiendo han de ser principalmente aquellas de origen español designadas con el nombre de sefardíes, puesto que por su adaptación al ambiente y similitud con nuestro temperamento poseen mayores garantías de ocultar su origen y hasta pasar desapercibidas sin posibilidad alguna de coartar el alcance de fáciles manejos perturbadores”.

El trabajo no va a ser fácil por esa capacidad de adaptación que tienen los judíos. Sobre todo en lugares que no sean como Barcelona, Baleares y Marruecos, donde había antes de la guerra “comunidades, sinagogas y colegios especiales”, y eso permite una mayor facilidad de localización.

La circular no oculta la urgencia de la acción. Hay que proteger al Nuevo Estado de la posible actuación de estos individuos, que son “peligrosos”.

El coronel Valentín Galarza está poniendo patas arriba el ministerio que le ha dejado Serrano Suñer, infestado de falangistas revolucionarios. Pero no va a destrozar toda la obra de su antecesor. El Archivo Judaico se va a seguir completando con carácter de urgencia al principio y con metódica seriedad después.

¿No son acaso los judíos y los masones los enemigos fundamentales del Nuevo Estado?

Cuando haya pasado el tiempo, el Archivo Judaico será ocultado y sistemáticamente destruido, como toda la documentación comprometedora para el régimen franquista en relación con la persecución antisemita realizada en los años 40.

Cuando deje de ser urgente tener listas completas de israelitas y haya que justificar la patraña de que el régimen surgido del 18 de julio ayudó en todo lo posible para que se salvaran muchos judíos de la persecución nazi.

En mayo de 1941, cuando se envía la circular, resulta muy significativa la desaparición de las guardias de falangistas de la puerta del Ministerio de la Gobernación. Ya no se trata de que la represión la lleve la Falange por su cuenta, como si fuera un poder autónomo del Estado.

Se trata de que el Nuevo Estado asume comportamientos que le identifican con los de la Alemania nazi, pero mediante las instituciones tradicionales, o sea, en este caso, la Policía y la Guardia Civil. Eso sí, “auxiliados por elementos de absoluta garantía”.

Esos elementos son falangistas entusiastas de la represión, que hay muchos. Porque continúa en funcionamiento la Delegación Nacional de Información e Investigación, con sedes en muchos municipios españoles. Hay más de tres mil agentes del partido repartidos por toda la geografía nacional, que elaboran sin descanso expedientes sobre sospechosos.

En el año anterior han escrito más de ochocientos mil informes y han elaborado fichas sobre más de cinco millones de ciudadanos. Los miembros de las delegaciones hacen informes constantes sobre la situación política en cada lugar, sobre el estado de la opinión pública, y sobre los antecedentes políticos de cualquier ciudadano que aspira a un puesto de trabajo. Y tienen el privilegio de participar en interrogatorios policiales y torturas en comisarías o cuartelillos.

A veces, fuera de las dependencias judiciales. El ricino y las palizas callejeras están a la orden del día.

Con el cambio de destino del conde de Mayalde, los falangistas dejan de ser los que encabezan este tipo de investigaciones, pero están. Siguen estando.

Los investigados para el Archivo Judaico no son gente de especial relevancia. Salvo en algún caso, como el del escritor Samuel Ros, amigo íntimo del revolucionario Dionisio Ridruejo, cuya condición de judío levantará las inquietudes de los funcionarios nazis instalados en España.

Se da la circunstancia de que Ridruejo es también muy amigo del conde, con el que va a compartir muchas jornadas en Berlín durante su discontinua presencia en la División Azul, el contingente español que va a marchar a Rusia a luchar contra el comunismo a las órdenes del general Agustín Muñoz Grandes.

Los hombres de Himmler, a los que el conde de Mayalde ha dado el estatus oficial para que se muevan con soltura por el país, reclaman a la Policía española que les dé detalles sobre las actividades de Samuel Ros. Incluso se atreven a protestar porque se le permita escribir en medios oficiales como el diario falangista Arriba.

Otra de las circunstancias llamativas de la circular es que rompe con el antijudaísmo clásico de la católica España. Para la Iglesia, y por tanto para el régimen nacional católico amparado por los cardenales Pla i Deniel y Gomà, un judío deja de serlo si se convierte al catolicismo.

Los nazis consideran que se trata de una raza, y el conde de Mayalde expresa claramente su concepción próxima a la de los seguidores de Hitler: los sefardíes, que por “su adaptación al ambiente y su similitud con nuestro temperamento poseen mayores garantías de ocultar su origen”. Hay un temperamento español y un origen judío.

La fecha en que se emite la circular tampoco es casual. En España se debate desde hace meses la posibilidad de que el país entre en guerra al lado de Alemania. Y los más furibundos partidarios de esta opción son los falangistas revolucionarios, los nacionalsindicalistas que admiran a Hitler y comprenden su política de liquidación del judaísmo.

En Francia, las autoridades de Vichy han puesto en marcha, sin necesidad de que los ocupantes alemanes se lo pidan, un Estatuto Judío que incluye un censo. Ya hay muchos miles de judíos franceses o apátridas recluidos en campos de concentración en la zona de Vichy y en la zona ocupada. En todos ellos la autoridad le corresponde a la policía francesa. De esos campos saldrán los trenes de la muerte que conducirán a casi todos los judíos franceses al exterminio en Auschwitz.

El más importante está al lado de París, en una localidad llamada Drancy, donde catorce sefardíes españoles han sido recluidos. Un diplomático llamado Bernardo Rolland de Miota, cónsul general en París, intenta, contra las órdenes del embajador Lequerica y del ministro Serrano Súñer, salvarles.

No lo consigue, aunque sí puede actuar a favor de otros dos mil que reciben protección de su consulado. Serrano Suñer le hará pagar por su desobediencia destinándole a un oscuro puesto africano. Será declarado por la Fundación Wallenberg “justo entre las naciones”, un título al que se harán acreedores otros diplomáticos españoles, como Sebastián de Romero, Eduardo Propper, Julio Palencia, Ángel Sanz Briz o Carmen Schrader.

»LA REUNIÓN DE WANNSEE. A las afueras de Berlín hay un plácido barrio de casas residenciales donde muchos berlineses de posición económica acomodada pasan los fines de semana. Antes para alejarse del estruendo de la gran urbe. Ahora para eludir la incomodidad de las alarmas aéreas. El barrio se llama Wannsee, y está construido a las orillas del lago del mismo nombre.

Allí se solazan y descansan los responsables de la Seguridad del Estado hitleriano. Los jefes de los Eisantzgruppen, estresados, se recuperan del pesado trabajo de matar en masa a tantos judíos, a tantos partisanos y comisarios bolcheviques. Lo hacen en una casa adquirida por la Seguridad del Reich, que dirige un asesino en masa llamado Reinhardt Heydrich.

Heydrich, el virtuoso violinista que, a las órdenes de Himmler, desarrolla la matanza de los judíos, ha hecho balance, y este no es nada bueno.

Con gran esfuerzo y un enorme gasto de munición y recursos, se ha conseguido matar solo a un millón de judíos en números redondos, de los más de 11 que se calcula que están en los territorios del Reich o en las zonas conquistadas.

Y lo que no cabe ya, a la vista de la reacción del Ejército soviético, que ha detenido la ofensiva sobre Moscú y Leningrado, es pensar en expulsar a todos los hebreos hasta los montes Urales para que allí se extingan.

Hasta octubre de 1941, se ha conseguido que quinientos treinta y siete mil judíos se marcharan de los territorios del Reich. Unos quinientos mil, de Alemania y Austria; los 30 mil restantes, de Bohemia y Moravia. Pero esta política está realmente acabada, porque trae muchos problemas, en plena guerra, negociar transportes, destinos e itinerarios.

Mientras a los de las repúblicas bálticas se les mata en bosques o se les enrola por la fuerza en destacamentos de trabajo, en Varsovia sigue habiendo un gueto poblado por decenas de millares de judíos polacos que absorben recursos alimenticios, que obligan a dedicar numerosas tropas a controlarles.

No es barato liquidar el problema judío. Los responsables de cada área ocupada se las ven y se las desean para cumplir con una orden muy vaga, la de que cada uno se las tiene que arreglar para matar a sus judíos. Pero eso no es fácil. Hans Frank, el gobernador general de Polonia, ha mostrado su desesperación hace pocas semanas:

“No podemos fusilar a esos tres millones y medio de judíos, no podemos envenenarles, pero tenemos que ser capaces de dar pasos para encontrar una forma de llegar al éxito en el exterminio”.

Es 20 de enero y en el palacio de Wannsee, junto al lago de aguas cristalinas, Heydrich ha reunido a los quince mejores expertos en matanzas porque ha recibido la orden de poner de una vez en marcha la “solución final” de ese problema. Hay que tomarse en serio el asunto, y ordenar los métodos, convertir el empeño en un sistema industrial eficiente en resultados concretos y en términos de economía.

Y la consigna debe carecer de elementos que permitan la duda. A partir de ahora está claro que lo que procede es matar a todos, absolutamente todos, los judíos que se encuentran en territorios del Reich o en zonas conquistadas.

No solo en esas áreas, sino también en el resto de Europa. Porque quedan muchos judíos en países rendidos o aliados. En casi ninguno de ellos se va a encontrar ningún problema para aplicar la solución. Sí en Italia, que es un aliado dubitativo en este asunto, pero no hay quejas sobre la actitud de Francia.

Hitler ha hecho hincapié varias veces en su “profecía” de que, si se produjera una nueva guerra mundial, los judíos desaparecerían de la faz de la tierra. Ahora ya no puede haber vacilaciones. Ya hay una guerra mundial desde que Estados Unidos se han enrolado en ella. Dentro de diez días, en un sitio público, el Sportpalas de Berlín, el Führer va a insistir en ello:

“Esta guerra no tendrá un final como imaginan los judíos, con el exterminio de los pueblos arios de Europa, sino que el resultado de esta guerra será la aniquilación de la judería. Por primera vez, la antigua ley judía será aplicada ahora: ojo por ojo y diente por diente”.

No hay constancia documental de que en Wannsee se hable de España. Se hace notar, simplemente, que allí hay seis mil judíos. Pero su destino está claro, para cuando se pueda atender la relación con este país. Lo 6 mil están censados por algún organismo del Gobierno, que ha pasado nota a los representantes alemanes en la Embajada de Madrid. El censo que inició el 5 de mayo de 1941 José Finat, conde de Mayalde, ahora embajador en Berlín. Están todos localizados.

Una compleja serie de razones impedirá que España entre en la guerra al lado de Alemania. Eso evitará que los nombres incluidos en el Archivo Judaico pasen a formar parte de los listados de Auschwitz.

A finales de 1945, los archivos de los ministerios de Gobernación y de Asuntos Exteriores serán expurgados para que no quede nada que demuestre que la mayor actitud de piedad de Franco hacia los judíos fue dejar pasar a algunos, o soportar en ocasiones la acción individual de los pocos diplomáticos que se la jugaron por salvar vidas humanas.

El Archivo Judaico habría sido un hermoso regalo para Hitler. Su conservación, una repugnante prueba de lo que los falangistas de Ramón Serrano Suñer pretendían hacer con los judíos españoles.

El cinismo franquista llegó al extremo cuando tuvo que negociar con los aliados vencedores en la guerra la liquidación de las deudas con Alemania. La delegación española se atrevió, ante el escándalo de los representantes aliados, a pedir compensación por los daños patrimoniales causados por los nazis a los sefardíes de Tesalónica.

El representante inglés McCombe tuvo que recordar en la reunión que España jamás había protestado por la persecución nazi contra sus compatriotas.

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